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Un acto para hacer de tu hijo un ser de Amor desde los cero meses, y evitar que mañana esté en busca de la felicidad

¿Piensas que tu hijo de meses, quizás de 2 o 5 años está muy pequeño para entender del amor?

Si es así, ya tenemos dos aspectos en común, tenemos hijos y pasamos por la etapa de subestimar su inteligencia y en especial ese espíritu abierto de aprender y absorber  todo de su entorno.

Quizás en algún momento has pensado o afirmado: “mi hija o hijo está muy pequeño, aun no entiende esto”  y con mayor frecuencia nos pasa entre los cero meses y los 5 años. Lo cierto es que ellos entienden tanto cada palabra como cada acto tuyo, es por esto, que de los cero a los 2 años ellos generan mayor apego con quien se encarga de su cuidado y de atender sus necesidades básicas como el cambio de pañales, el baño y la comida, allí la mente no interviene activamente, simplemente es cuestión de percepción, de sentimientos, de allí que sean los sentimientos el lenguaje del alma.

Que tu hijo desde los cero meses o desde que está en tu vientre esté expuesto a experiencias tan extraordinarias como  “Dar sin esperar” especialmente a los desconocidos, hará de tus hijos, seres humanos de Amor, y estos son los niños que harán del mañana un mundo mejor, despertarán a la sabiduría para llevar las relaciones en armonía, cuidarán de sí mismos, apreciarán su entorno; son las experiencias de “Dar sin esperar” las que poco a poco quedan grabadas en cada célula de su cuerpo y lo despiertan a la conciencia del amor para construir un mundo más equilibrado, en paz y armonía.

Sí deseas para tu hijo una vida gozosa de Amor y Felicidad, empieza por brindarle experiencias de “Dar sin Esperar” especialmente a los desconocidos.

Cuando mi esposo y yo comprendimos esto, nos hicimos el propósito firme de enseñarles a nuestras hijas desde muy pequeñas a compartir, a dar sin esperar, y a ser humildes, enseñarles a desapegarse de lo material para compartirlo con otros; y aunque lo ideal es que desde el mismo momento en que están en el vientre les brindemos el privilegio de “Dar sin esperar”; quizás hasta un poco antes de los dos años de mis hijas pensaba que estaban muy pequeñas para llevarlas a una labor social, luego, cuando empecé a buscar una institución, una labor social donde pudiésemos asistir con ellas no la encontré, pero justo cuando dejé de buscar nos encontramos con la Defensa Civil de Jamundí buscando apoyo para su propósito navideño con los niños “miles de sonrisas”.

Fue así que en la reciente navidad del 2018, con tres años de edad logramos conectarlas con una “experiencia Consciente” de “Dar sin esperar”, porque sólo una experiencia consciente las mantiene Despiertas y aviva la magia del amor en sus vidas.

La defensa civil de Jamundí nos abrió las puertas para que nuestras pequeñas  gozaran el privilegio de compartir y dar y fuesen ellas las encargadas de entregar todos los regalos a los niños que estaban allí reunidos esperando.

Empezamos por anticiparles que compartiríamos sus juguetes con niños que no tienen, y que este acto haría felices a estos niños y también a ellas;  siempre les hago saber que compartir también las hace felices a ellas. La noche anterior les hice saber que debían ir a dormir temprano porque nos esperaba el gran día de “Dar” y compartir y debíamos reunirnos con la Defensa Civil a las  7:00 am.

Y aunque cumplir este compromiso que nos fijamos con nosotros mismos y con nuestras hijas implicaba levantarnos a las 5:00 am para preparar lo que llevaría de desayuno para ellas, salir de casa  con ellas aún dormidas y al finalizar esta experiencia continuar nuestro viaje de un poco más de 5  horas para reunirnos a celebrar la navidad con nuestra familia, todo valió la pena, el gozo que trae ¡Alimentar el corazón!  Retribuye cualquier esfuerzo.

Por unos instantes subestimamos la capacidad de comprensión de nuestras hijas y pensamos que al final tendríamos que darles un regalo a ellas, pero aprendimos que estábamos equivocados, ellas lograron entregar felices regalos a los otros niños, desapegarse de los juguetes que habían disfrutado por tres años y comprender que ese momento era momento para ellas dar y no para ellas recibir.

En el siguiente audio te comparto  la mágica experiencia que vivimos con ellas:

A ti que te has tomado el tiempo de leer estas líneas, te invito y juntos hagamos una ola expansiva para que el amor vibre en todos los niños del mundo.

¿Has tenido estas mágicas experiencias de “Dar sin esperar” con tus hijos y crees que vale la pena brindárselas?, Deja tu comentario y pon el amor a vibrar en más corazones.



Gina Carolina Quintero

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